360/365 – Momentos

By Carlos Salvador, 16 marzo, 2017

Cada instante quedaba en su interior. Todos los momentos vividos lo acompañaban y eran los causantes de su efímera realidad. Sus partículas estaban compuestas por recuerdos. Cada vez que pasaban por su corazón su vida se empapaba de sensaciones vividas. Las capacidad de albergar estas situaciones era ilimitada. Quizás una célula había pasado por el corazón en el momento justo del primer beso o en la primer acelerada de la moto.

La naturaleza es sabia, hay células que mueren y otras que nacen. Por eso durante la noche las células van a los bares y cuentan sus historias. Las más nuevas escuchan y sueñan con vivir situaciones similares. Lamentablemente no todas pueden. El problema radica en la pérdida de esas células que no quisieron contar lo que vivieron o que por no saber hablar no pudieron. Células que murieron sin dejar un legado. Entonces nunca recordarán su primera casa o lo primero que vieron al nacer. Quizás haya mitos sobre eso, pero nada más.

Todas las mañanas, al despertar, sentía el galopar en su interior. Caminaba al baño y miraba su reflejo en el espejo. No hacía falta hablar, en su mente siempre estaba la misma pregunta: ¿Qué pasa por tu corazón ahora?

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