349/365 – La valija.

By Carlos Salvador, 5 marzo, 2017

Llegó a la estación temprano. El tren partía a las 14. La valija pesaba menos que de costumbre. La podía llevar perfectamente con la mano derecha. Había sido de su abuela. Recordaba la tarde que se la había regalado. Ella estaba sentada en el sillón leyendo y su abuela entró con la valija en la mano. Era de cuero y estaba cosida a mano. A veces dudaba del verdadero color. El tiempo y los viajes la habían transformado,

De su abuela no sabía nada. La última vez que la había visitado hablaron poco, nada sobre viajes y menos sobre la valija. Siempre recordaba tarde anotar preguntas. Durante la espera del tren, anotó varias cosas. Entre ellas, la historia de la valija o por lo menos el color.

El tren llegó a horario. Le encantaba viajar con el vaivén. Pasear por los pasillos y mirar por las ventanas el paisaje. Desde lo cercano y efímero hasta lo lejano y eterno. Buscó su camarote y el asiento. Dejó arriba la valija y siguió con las preguntas.

Al llegar llegar a su destino, bajó la valija y sintió que flotaba. Caminó por el andén mientras la llevaba con la mano izquierda, cosa que no solía hacer. Salió por la puerta principal y miró la ciudad que la había visto nacer. Los árboles estaban enormes. La ciudad había cambiado. Tomó el primer taxi que pudo. Extrañó el movimiento del tren.

Su piel comenzó a arrugarse y sus ojos a ver menos. Las manos le dolían y el cuerpo, doblado, comenzó a crujir. Las canas cubrieron su castaño pelo. Llegó a su casa y abrió la puerta, su nieta estaba sentada en el sillón, leyendo. Se acercó tranquila y le dejó la valija al lado. Es un regalo, le dijo. La nieta cerró el libro y se abrazaron. La valija estaba casi vacía. En su interior había una foto en blanco y negro.

¿Qué pensás?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *