347/365 – Personas.

By Carlos Salvador, 3 marzo, 2017

El niño salió de casa apenas pudo. Tenía los ojos del padre, la sonrisa de la madre, el oído del abuelo músico y muchos se disputaban su nariz. Su cuerpo era un cúmulo de genes familiares.

La escuela, la secundaria y la universidad. Amigos, novias, borracheras y viajes. Despedidas, encuentros y un camino. En cada etapa de su vida conoció a mucha gente. Aún de mayor, seguía con las ganas de empezar nuevas relaciones.

Sólo él sabía cómo era internamente. Lo exterior seguía igual, los ojos, la sonrisa, los oídos y esa nariz sin dueño. Por dentro estaba hecho de personas. Había elegido lo que creía mejor de cada persona que se había cruzado en su vida. Reconocía respuestas de su primo, de su amigo de la primaria, del panadero del barrio, del pibe que sólo cursó primer año de la carrera, de ella. Un cúmulo de todos es alguien nuevo.

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