346/365 – 20.

By Carlos Salvador, 2 marzo, 2017

Nada ha cambiado y todo ha cambiado. Quizás escribo más rápido y no mejor. Hoy no tengo tiempo para sentarme y dedicar el tiempo que esto merece. Más temprano, en el baño del trabajo (lugar donde aún estoy), pensaba en dar todo lo que pueda en estos 20 últimos. Sí, son 20.

Leí en San Rafael a Juan Forn. Dentro de su universo de paseos playeros y de piedras nuevas, encontré un perfil de ser humano que algún día me gustaría ser. Es difícil pensar el cuándo, debería ser ya. Pero no son decisiones que se toman y que cambian a uno de inmediato. El proceso. Maldito y bendito proceso.

Me iba a quejar, o seguir quejando, de que no tengo tiempo, de que el trabajo me absorbe todo. Lo pensaba en el taxi cuando venía a casa. Pero al llegar, luego de una maravillosa cena hecha por ella, me di cuenta de que en realidad tengo tantas ganas de terminar esto y a la vez de que no termine nunca. He dejado de hacer cosas y han nacido otras totalmente nuevas.

Estoy muy bien acompañado, la cena ha sido deliciosa y he tomado una copa de vino con ganas de que fueran dos. No hay más vino y todos los problemas del día se reducen a eso. Ya no recuerdo por qué he salido tan tarde del trabajo y eso es bueno. Al final todo es efímero. Excepto las piedras que nos guardamos en los bolsillos en las caminatas por las playas.

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