341/365 – Nostalgia y garúa.

By Carlos Salvador, 25 febrero, 2017

El agua en la cara. La lluvia había acompañado la jornada. Al salir del trabajo Alberto decidió caminar. En ese momento la garúa no molestaba y quería pensar. Sabía que lo más lindo sale con cada paso en soledad. Hacía mucho que no lo hacía y se decidió compartir el viaje con música. No tuvo que pensar qué. Los tangos comenzaron a brotar como cada gota del cielo.

El Polaco, Julio Sosa, Astor y el Pichuco. Qué nostalgia. Nunca van a entender lo que no han mamado. Recordó las tardes invernales en Mendoza. Esas donde el calor y la luz escasean. En su casa con el hogar lleno de leña, escuchando “Balada para un loco” y llorando sin siquiera entender porqué.

Nadie a su alrededor sentía lo mismo, era imposible. Vio una pareja discutir, niños corriendo y un abuelo solo. Cerró los ojos y caminó por el borde del puerto. Hasta que ese aroma tan particular lo transportó a su casa. Ese lugar que ya no existe. Abrió los ojos y miró los plátanos que nunca antes había visto. Respiró profundamente y se llenó del efímero sentimiento. El plátano mojado, el tango triste y un día lleno de emociones.

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