340/365 – El budín de navidad.

By Carlos Salvador, 24 febrero, 2017

No entiendo por qué hay tradiciones tan duras. En mi casa se cumple a rajatabla que las comidas de navidad no se vuelven a hacer en todo el año. Ni en tu cumpleaños, ni en un postoperatorio, ni despedidas de cualquier tipo. El vitel toné se come el 24 y 25 de diciembre, a lo sumo el 31 y 1. Nada más. Cagaste hermano. Vas a tener que aguantar un año para probarlo de nuevo. Lo loco es que el año pasado, acá en Barcelona, hice vitel toné para navidad y nunca más volví a cocinarlo. Quizás dentro de esta estupidez radica la delicia.

Mi abuela materna es una grosa. Además hace el mejor budín de choclo de universo. Obviamente sólo lo hace para navidad. Es una delicia para el alma. Es dulce y lleva mucho tiempo haciéndolo. Antes que se pusiera de moda comer salado con dulce. Una visionaria.

Pero no hace mucho supe la verdadera historia. Mi abuela materna guarda con recelo todas las recetas y no quiere que nadie la vea cocinar. De ella aprendí a usar los condimentos y volverlos a dejar en su sitio. No por ser ordenado, sino, para que nadie vea qué usas. Si preguntan la receta, siempre tenés que decir que lo hiciste con amor.

El verdadero budín de choclo lo hacía la Tata, una empleada que tenía mi abuelo paterno. Un día, mi abuela materna fue a cenar a la casa de mi abuelo paterno. Ese día, probablemente un 24 de diciembre, probó por primera vez el budín de choclo de la Tata. Quedó maravillada y extasiada. Pidió hablar con la Tata y le preguntó la receta. La Tata no se la dio ni en pedo. Mi abuela le rogó (algo) y nada. Volvió a casa con las manos vacías, pero por lo menos con la panza llena, espero. Pasó el tiempo y cada navidad era el único momento que tenía mi abuela para probar el budín. Pero sólo eso. La Tata nunca le dijo cómo lo hacía.

Un día la Tata estaba enferma. Mi abuelo paterno llamó a mi abuelo materno (que era médico) para que la revisara. Mi abuelo con gusto aceptó. Al otro día a primera hora estaba la Tata en el consultorio. No tenía nada. Al terminar la consulta, la mujer le preguntó a mi abuelo cuánto le debía. Mi abuelo le dijo que afuera estaba su esposa, que arreglara con ella. La Tata estaba cagada. Había perdido. Mi abuela había ganado y por ende toda la familia. Cuando la Tata salió intentó pagarle con dinero, mi abuela no aceptó ese burdo intento de escabullirse y le pidió la receta del budín de choclo que cada un año como con tanta alegría.

La receta del budín de choclo de mi abuela más que mucho amor, tiene mucha astucia. A veces no sé si quiero tener el don de la cocina de mi abuela o su viveza.

Ah, hoy 24 de febrero nació un nuevo sobrino. ¡Bienvenido Lorenzo! Y por más que no la he nombrado, es el cumpleaños de mi abuela paterna, mi abuela Nena. Un beso grande abuela.

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