337/365 – Gas butano.

By Carlos Salvador, 21 febrero, 2017

La medida justa entre la realidad y ficción. ¿Cuándo pasar a lo fantástico? ¿Cuándo volver a la realidad? El escritor anotaba sus ideas sin orden. Leía las hojas sin sentido. Recordaba momentos vividos y refunfuñaba por no haber anotado más detalles. La música de fondo lo transportaba y el vino ayudaba.

La página en blanco. Todos los días lo mismo. Leyó por ahí que hoy un sueco había robado un camión lleno de bombonas de butano en Barcelona. En su periplo especial, había desparramado las bombonas por doquier, una mujer resultó herida. La policía abrió fuego. Eso es bastante peligroso teniendo en cuenta la carga del camión. El sueco condució a toda velocidad en contramano por una avenida importante hasta detenerse contra un muro. Nadie murió. Increíble por donde se lo mire.

¡Nunca se me va a ocurrir eso! Pensaba el escritor. Quizás sí, pero nadie me creería. Dirían que en vez de un sueco sería un latino. En vez de un camión con bombonas de butano, sería un camión de caudales y vaya uno a saber qué cosas más. La verdad es que sucedió.

El escritor dejó de escribir. Un ataque de locura envolvió su vida. Salió desnudo a su balcón y pintó todo su cuerpo de azul. Se puso un pañal y una media blanca en la cabeza. Comenzó a gritar. Los vecinos salieron a sus respectivos balcones y vieron el patético show. Mirta, del 4° 3°, confirmó su teoría mientras llamaba a la policía. El móvil no tardó en llegar. Esposaron al escritor mientras él meaba para abajo.

Esta noche dormirán en la misma celda un sueco ladrón de camiones y un pitufo escritor.

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