Desde el balcón. – José Sebastián Ruano

By Carlos Salvador, 8 agosto, 2016

Desde el balcón escribo. Desde aquí tal vez tuve una primera vista real, humana, de este enorme ovillo de calles, paisajes, gente. Jugando, juntos. Salir a ver fue el primer gesto, natural impulso de curiosidad, de aquel que no sabe dónde está.

Amigos me recibieron incondicionales, la ciudad también; y mi sangre. Festeja el reencuentro paso a paso -día a día, instante a instante-, celebra aquel pacto sagrado, aquella firma tallada en oro, en el destino; todo desde el primer vistazo, desde aquel balcón de Carrer Mallorca.

Las esquinas ochavadas y edificios en continuo desfile, luciéndose y delineando la ciudad, sus calles. Son canales, se abren a la luz que busca fluir en ellas. Sus caras son muchas, algunas tímidas, otras discretas, siempre elegantes, otras algo exageradas, coronadas de arte; todas, bellas, en detalle.

Detalle de amor en cada pincelada de ciudad, en cada historia que por siglos fue vistiendo cada espacio, rincón. Son la vida, de mil cauces que fluyen constantes- Colores, formas, música; en eterna fiesta, todos bailan sus rituales. Así los balcones se asoman sedientos, con miedo al olvido; quieren formar parte de aquel ruido. Para saborear -siempre- un poco de aquel único aroma, que sólo flota en las calles de Barcelona. Las familias se entregan a las calles, y así igual su arquitectura.

Es en la eterna vida sin sueño de esta ciudad sin tiempo, donde los dragones hacen eco. Se contagian de Arte, de mar y viento; de olas que juegan con la roca, a esconderlas en la espuma, en el celeste cristalino de sus ondas, curvas de aliento divino. Infinitos personajes que viven en la roca, mosaicos, pisos, plazas. Y miles de ojos ciegos; cada balcón que expresa, alguna historia, algún misterio.

Vuelcan sus mundos y poesía, de este y otros tiempos; de orígenes diversos, sitios lejanos, Arte de lo eterno. Expresado en el sacro detalle, cada brillo, cada gesto. Cada balcón, portal sin tiempo.

Desde el balcón observo, siento las líneas; se cruzan en el pecho, en el presente perfecto. De allá vinieron -o de aquí adentro-. Me encuentran, las encuentro. Es instante de instantes, de fines y comienzos, de aquello que en lo alto tomó forma y hoy es carne, ojo y fuego. Desde el balcón me siento, y me entrego a lo inmenso y vuelo.

Escrito por José Sebastián Ruano el 07/08/16.

Muchas gracias Jose, un abrazo grande y la mejor para esto que recién comienza, pero que viene desde siempre.

4 Comments

  1. jsruano dice:

    Un honor, y eternas gracias por todo! 🙂

  2. maria Isabel legarreta dice:

    Hermoso!

  3. El Losval dice:

    Muy lindo, Jose! Mucha suerte!

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